Cómo revisar tus publicaciones para generar una buena impresión en tus lectores

Hace unos años, había comenzado a dar una clase frente a un grupo de alumnos. Aun concentrada en la explicación que estaba dando, noté que una alumna, ubicada en el último banco, levantaba la mano. Era para decirme que, desde mi sweater, ¡colgaba la etiqueta que me había olvidado de quitar esa mañana antes de vestirme! Tuve que volver a explicar el tema ya que la mayoría, inevitablemente, se había distraído.

Esta anécdota graciosa me llevó a pensar en que algo similar sucede con nuestras publicaciones. Por más interesante que sea el contenido que estemos compartiendo, los errores tipográficos o gramaticales que no se hayan corregido distraerán al lector y le generarán una impresión negativa de nuestro producto o servicio.

Corregir tu propio texto es una tarea desafiante pero no imposible

Si te gustaría revisar lo que escribís antes de publicarlo, por ejemplo, un post, te compartimos algunas sugerencias para que las pongas en práctica hoy mismo.

Te asegurarás de que tu lector reciba el mensaje con mayor claridad y quiera seguir leyendo. Después de todo, ¡compartir contenido es algo muy valioso como para que tu potencial cliente lo desaproveche!

¡Manos a la obra, entonces!

Considerá qué tipo de texto es y hacia quién está dirigido

Hoy, comunicamos por diversas vías: redes sociales, blogs, sitios web, correos electrónicos, etc. Cada texto tiene su particularidad dependiendo de quién lo leerá y de lo que queremos decirle. Por ejemplo, no es lo mismo escribir para un cliente que ya nos conoce que para un potencial cliente. En este sentido, la extensión también variará según el objetivo y el lector.

Además, es muy importante mantener la uniformidad, claridad y propiedad en la elección del léxico. Siempre es recomendable utilizar la terminología que a nuestro lector le resulte familiar y, si decidimos utilizar la 2.° persona del singular (tú, vos), hacerlo en todo el artículo.

Corroborá la presentación de títulos y subtítulos

Todos conocemos la importancia de un buen título. ¿Sabías que en cuestión de segundos una persona decide si leerá o no un artículo? Por lo general, lo lee si el título le resulta atractivo o si cree que esa información le aportará algún beneficio.

Entonces, no solo cuidá qué palabras elegirás sino, además, evitá cometer errores ortográficos o de puntuación (más adelante te cuento cuáles son los errores más comunes).

Tampoco descuides el uso de subtítulos ya que son indispensables para que el contenido esté organizado y sea más fácil de leer.

Evitá las oraciones muy extensas

Sí, es verdad, las oraciones repletas de palabras son típicas en el español, pero no son convenientes ya que pueden generar confusión.

Es fundamental ser claros al comunicar, cada vez somos más selectivos con lo que leemos debido a la cantidad de texto que recibimos a diario.

Cuidá la puntuación

Te había prometido mencionar algunos errores muy comunes. ¡A tomar nota!

  • Nunca se separa con coma el sujeto del predicado. Por ejemplo: *Una amiga de mi hija, se quedará a dormir hoy en casa.
  • Los títulos y los subtítulos no llevan punto final.
  • No se utiliza punto después de un signo de exclamación o de interrogación de cierre. Por ejemplo: *¿Cuándo vendrás a verme?.

Utilizá correctamente las mayúsculas, minúsculas y siglas

Un error muy usual es colocarle mayúscula a los meses del año, a los días de la semana y a los gentilicios. Esto puede deberse a que en inglés sí es correcto usar la mayúscula.

Con respecto a los títulos, ¿sabías que se le coloca mayúscula solo a la primera letra y se escriben con minúscula los adjetivos y sustantivos, salvo que sean nombres propios? Por ejemplo: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Seguramente, estás acostumbrado a escribir las siglas en mayúsculas, pero quizás no sabías que, si contienen más de cuatro letras, pueden escribirse solo con inicial mayúscula. Ejemplos: CUIL, Unesco.

¡Cuidado con las erratas!

Que una palabra esté mal escrita o que hayamos omitido una letra al tipear es algo humano.  Me animaría a decir que es el descuido más fácil de identificar cuando estamos revisando antes de publicar un texto. Pero ¡no te confíes! A veces, el ojo se acostumbra a las palabras que leímos varias veces y, entonces, no notamos el error.

Un buen hábito es volver a leer el texto —siempre en voz alta— al día siguiente, no publicarlo el mismo día que lo escribimos. De esta manera, agudizamos la vista y nos preparamos mejor para una propia «cacería de erratas».

No tengo dudas de que estas recomendaciones te servirán a la hora de revisar tus textos. De todos modos, si creés que esta tarea no es para vos o, simplemente, no tenés tiempo de hacerla, ¡no dudes en contactarnos!

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